Hace un año...
En homenaje a aquél que, haciendo gala de su sentido del honor, tomó el teléfono y llamó a la amistad.
Un acto digno y noble que no pasará en vano...
Nunca se olvida aquello que nos llena de esperanza y aquel día yo fuí gratificado con ella. Por ello no olvido el digno gesto ni pierdo la esperanza.
¿La perdiste tú, amigo mío?
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