Tras este guante lanzado por nuestro profesor y cinturón blanco-amarillo en este mundo de parodia e ironía, me veo en la obligación de contestar a su lance sobre una entrada sobre alumnos.
Para abordar este campo hay que ser cauteloso, ya que hay profesores que cargan todo su ser en destruir a sus alumnos mentalmente, aunque este género sea el menos numeroso. Otro género predominante son aquellos que pese a su edad (en el Word no me sale ningún sinónimo de madura que me guste) no dudan un instante en tratar a los alumnos de tú a tú provocando en ellos un efecto de pérdida de respeto, haciendo unas clases insufribles para el mentor.
Conforme los años pasan los profesores tornan en una difícil disyuntiva, ¿guay o serio? Si bien el primer ejemplo parece el más vocacional para nosotros, los alumnos, yo primo por un equilibrio de ambos. Porque un profesor mayor guay, es como la asignatura revelación de la temporada: CMC, que intentas tomarla en serio, pero sólo le ves utilidad a la hora de jugar al trivial. Mientras que un profesor mayor serio hará de ti alguien a quien le encante quedarse dormido a primera hora. Y así tras años de gestas silenciosas en clases heladas en invierno y calderas en verano llegamos al prototipo de profesor, alguien a quién no le importará explicar un ejercicio trece veces para que se entienda, y que a la vez te puede contar un chiste (llámale chiste, llámale anécdota).
Si bien sigues mis migas llegamos a un punto en el que quiero expresar mi gran respeto por dos grandes profesores: el primero, nuestro colaborador de nuestro afamado blog, el cual pese a su juventud (y su parecido a un personaje de Lost) no ha dudado en descender hasta los suburbios literarios para elevar esta tenue calidad literaria.
El segundo profesor es un grande de la enseñanza, lleva paciencia en la bata y humor en el maletín, no me querría poner sentimental, pero este hombre se merece una estatua, si no física, sí a nivel personal.
Muchos tipos de profesores quedan sin mencionar en esta entrada, pero bueno para rajar/despotricar/blasfemar/denigrar/… siempre hay tiempo.
